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TANGO Y SALUD

Foto del escritor: Jalen Collado
Jalen Collado
30 sept
15 min de lectura

Actualizado: 14 oct


Diseño de portada: Judith Torres Raposo & Alexandra Expósito Roque.


CIENCIA. MOVIMIENTO. ARTE. EXPERIENCIA.


Tango y Salud explora la relación entre movimiento, cerebro, cuerpo, emociones y bienestar a través de la experiencia del tango, conectando investigación científica, práctica corporal y reflexión personal.


Vivimos en una época donde muchas personas experimentan soledad, estrés, pérdida de confianza corporal o disminución de la conexión con los demás. Frente a esta realidad, el tango aparece como una herramienta que permite recuperar el movimiento, la expresión, el encuentro y el disfrute.


Mas allá de lo estilizado, elegante y sensual que puede llegar a ser el Tango, se esconde una verdad mucho más interesante, atractiva y beneficiosa para la salud. La danza del tango constituye una práctica corporal compleja que integra movimiento, música, interacción social y construcción cultural.


El abrazo es una de las características más distintivas del tango. Mantener una conciencia corporal en el abrazo implica saber cómo distribuir el peso de manera que no se pierda el contacto físico y al mismo tiempo se mantenga la comodidad y el espacio adecuado. La tensión y el flujo de energía entre los bailarines deben ser constantemente ajustados. Lo cual permite optimizar o desarrollar la conexión con la pareja, con el entorno, y con el "Yo" interno.


¿Puede el tango contribuir a nuestra salud y bienestar?


El tango puede incorporarse en programas de envejecimiento activo, intervenciones en salud mental, rehabilitación neurológica (Parkinson, ACV), Educación corporal y artística, Proyectos culturales comunitarios. Su carácter accesible y adaptable lo convierte en una herramienta eficaz de promoción de la salud.


A su vez, se presenta como una práctica integral que articula cuerpo, mente y sociedad. Su valor terapéutico, emocional y cultural lo posiciona como una herramienta relevante para la promoción de la salud desde una perspectiva holística e interdisciplinaria. Integrar el tango en políticas públicas, programas educativos y espacios comunitarios es apostar por una salud más inclusiva, participativa y culturalmente significativa.


Los procesos de aprendizaje del Tango, cada etapa o nivel, fortalece a su vez los beneficios que este baile aporta. Los alumnos se hacen responsables de sus rutinas, saben lo que necesitan. Cuerpo y mente empiezan a reconocer lo que esta bien y lo que está mal. Por tanto, el cuerpo esta internalizando lo que aprende e inconscientemente lo lleva a su rutina diaria.


Su carácter accesible y adaptable lo convierte en una herramienta eficaz de promoción de la salud. Los beneficios fisiológicos, emocionales y físicos de la práctica de este baile, así como su impacto en la sociedad, estilo de vida, la cultura y el bienestar integral, lo hacen una poderosa herramienta para las nuevas generaciones. El tango permite trabajar equilibrio, cognición y emoción en una sola actividad. Es una intervención terapéutica completa y humanizada.


Nuestro legado


La certeza de que el movimiento, el arte y el encuentro humano pueden ser fuentes de salud y felicidad. Que las futuras generaciones comprendan que bailar no es solo aprender pasos, sino aprender a escuchar, comunicarse, cuidarse y celebrar la vida. Que el tango permanezca como un puente entre las personas, las culturas y las emociones.


Fotografía: Sandro Cavailhon Villanuevas.


"LOS ABRAZOS SON SANADORES, POR ESO EL TANGO LO ELIGIÓ, PARA NUNCA LE FALTEN."


MOVIMIENTO, SALUD Y BIENESTAR.

Cambiar se vuelve necesario

Transitamos por una época digital dónde la información sobre salud y bienestar es muy accesible. Sin embargo, saber qué debemos hacer no siempre significa conseguir hacerlo.


Muchas personas, especialmente a partir de los 45 años, pasan buena parte del día sentadas, tienen poco tiempo para sí mismas y han intentado incorporar ejercicio, mejorar su alimentación o cambiar determinados hábitos sin conseguir mantenerlos en el tiempo.


El problema no siempre es la falta de información. Con frecuencia, es la dificultad para convertir el conocimiento en una práctica sostenible.


Cuando el cuerpo empieza a pedir atención


Con el paso de los años pueden aparecer señales que nos hacen prestar mayor atención a nuestro estado físico: menor resistencia, aumento de peso, pérdida de movilidad, cansancio o una creciente sensación de que ya no podemos seguir ignorando determinados hábitos.


Una revisión médica, un cambio corporal, la dificultad para realizar actividades que antes eran sencillas o simplemente tomar conciencia del paso del tiempo pueden convertirse en un punto de inflexión. Ese momento plantea una pregunta importante: ¿Tengo que cambiar mi vida por completo para empezar a cuidarme?


La respuesta no necesariamente es sí.


El problema del ejercicio como obligación


Para algunas personas, el gimnasio, las rutinas repetitivas o los programas tradicionales de entrenamiento no resultan atractivos ni sostenibles.

Comienzan con motivación, pero después de unas semanas abandonan.

Esto genera un círculo repetitivo: empezar, abandonar, sentirse culpable y volver a empezar.

Por eso quizá debamos cambiar nuestra manera de entender el movimiento.

En lugar de preguntarnos únicamente cuánto ejercicio debemos hacer, también deberíamos preguntarnos: ¿Qué tipo de movimiento puedo disfrutar y mantener como parte de mi vida?


El Tango como experiencia de movimiento


El Tango ofrece una perspectiva diferente.

Es movimiento, pero también música, coordinación, equilibrio, expresión, aprendizaje, conexión y presencia.

No se trata de presentar el Tango como sustituto de un tratamiento médico ni como una solución universal para todos los problemas de salud. Se trata de reconocer que una actividad que disfrutamos puede convertirse en una vía más atractiva para incorporar movimiento a nuestra vida.

Cuando el movimiento deja de percibirse exclusivamente como una obligación y se convierte en una experiencia significativa, puede resultar más fácil mantenerlo.


Ciencia, nutrición y movimiento


El bienestar tampoco depende de un único elemento.

La alimentación, el movimiento, el descanso, las relaciones sociales y los hábitos cotidianos forman parte de un sistema mucho más amplio.

Desde la ciencia de los alimentos y la nutrición podemos comprender mejor la importancia de una alimentación adecuada. Desde el movimiento podemos trabajar nuestra relación con el cuerpo. Y desde el arte podemos encontrar experiencias capaces de despertar motivación, expresión y conexión.

Ahí es donde encuentro una de las mayores riquezas del Tango: la posibilidad de unir ciencia, movimiento y arte en una experiencia humana.


No necesitas convertirte en otra persona


Quizá uno de los mayores obstáculos para cambiar nuestros hábitos sea pensar que debemos convertirnos en alguien diferente.

No necesariamente.

No tienes que convertirte en una persona obsesionada con el ejercicio. Tampoco necesitas transformar completamente tu vida de un día para otro.

A veces, el cambio comienza con algo mucho más sencillo: encontrar una forma de movimiento que tenga sentido para ti y que quieras volver a practicar.

Cuidar nuestra salud no debería consistir únicamente en añadir más obligaciones a nuestra vida. También puede consistir en descubrir nuevas maneras de disfrutarla.


Y quizás ahí, entre la ciencia, el movimiento y el arte, el Tango tenga algo importante que decirnos.


MOVER EL CUERPO TAMBIÉN PUEDE SER UNA FORMA DE VOLVER A ENCONTRARNOS CON NOSOTROS MISMOS.


TANGO Y NEUROPLASTICIDAD


El tango no solamente se aprende con el cuerpo. También puede ser una forma de entrenar al cerebro para adaptarse, anticipar, recordar y crear nuevas respuestas.


El cerebro también baila.


Cuando una persona aprende tango, no está aprendiendo únicamente una serie de pasos. Está aprendiendo a percibir, interpretar, anticipar, recordar, coordinar y responder.


El tango puede convertirse así en un escenario particularmente interesante para observar la relación entre: cerebro, cuerpo, movimiento, música, percepción, interacción.


¿Que es la neuroplasticidad?


La Neuroplasticidad es la capacidad del sistema nervioso para cambiar, adaptarse y reorganizar su estructura y funciones a lo largo de la vida formando nuevas conexiones neuronales en respuestas a experiencias, aprendizajes, lesiones o cambios en el entorno. Es un proceso fundamental para aprender, recuperarse de daños cerebrales y mejorar habilidades a lo largo del tiempo.


¿Qué ocurre en la neuroplasticidad?


Fortalecimiento de sinapsis.

Formación de nuevas sinapsis.

Eliminación de sinapsis innecesarias.


Rol del Tango en la neuroplasticidad


El sistema nervioso posee capacidad de modificar su funcionamiento y sus conexiones como consecuencia de la experiencia, el aprendizaje y la adaptación.

Cada vez que aprendemos una habilidad nueva, nuestro sistema nervioso debe encontrar maneras más eficientes de organizar y ejecutar esa experiencia.


El tango reúne simultáneamente múltiples demandas: coordinación motora; equilibrio; orientación espacial; percepción; memoria; atención; ritmo; musicalidad; anticipación; toma de decisiones; interacción interpersonal; adaptación.


Por tanto, no estamos ante un movimiento aislado. Estamos ante una experiencia motora, sensorial, cognitiva y social simultánea. El cuerpo informa al cerebro y el cerebro organiza la respuesta del cuerpo. Cada paso proporciona información.


Por tanto


La neuroplasticidad nos muestra que el cerebro no es una estructura estática, sino un sistema dinámico capaz de modificar sus conexiones y su funcionamiento en respuesta a la experiencia. El tango, al integrar movimiento, percepción, memoria, atención, aprendizaje motor e interacción social, constituye una experiencia compleja capaz de involucrar múltiples procesos neurocognitivos de manera simultánea.


Comprender esta relación permite plantear nuevas preguntas sobre el papel del movimiento en la salud cerebral y el bienestar.


El tango nos recuerda que cambiar también es una forma de aprender. Cada movimiento, cada pausa y cada encuentro con el otro puede convertirse en una nueva experiencia para el cerebro y, con ella, en una nueva posibilidad para el cuerpo.


Pero si el cerebro puede cambiar a través de la experiencia, ¿qué ocurre cuando esa experiencia también transforma nuestra manera de habitar el cuerpo?


La próxima reflexión nos llevará precisamente allí: al cuerpo, al movimiento y a la conciencia de estar presentes en él.


EL MOVIMIENTO TRANSFORMA LA EXPERIENCIA; LA EXPERIENCIA TRANSFORMA EL CEREBRO.


EL ARTE DE ABRAZAR LA VIDA: UNA MIRADA INTEGRAL AL CUERPO, LA MENTE Y LAS RELACIONES HUMANAS.



Hay formas de movimiento que trascienden el ejercicio físico, músicas que despiertan emociones que creíamos olvidadas y abrazos capaces de recordarnos algo esencial: somos seres humanos que necesitamos movernos, expresarnos y conectar con los demás.


El tango reúne estas dimensiones en una experiencia singular. En él, el cuerpo encuentra una forma de expresión, la música se convierte en estímulo emocional y el encuentro con el otro abre un espacio de comunicación que va más allá de las palabras. Cada paso exige atención; cada desplazamiento invita a escuchar; cada abrazo plantea una oportunidad para reconocer la presencia de otra persona.


Desde esta perspectiva nace Tango y Salud: Beneficios fisiológicos, mentales y socioculturales, una obra de Jalen Collado y Daymy Pérez Angulo que propone una mirada integral sobre el valor de la danza y sus posibles contribuciones al bienestar humano, al individuo y a la sociedad.


El libro invita a comprender el tango no solamente como una manifestación artística de profunda riqueza cultural, sino también como una actividad que puede favorecer la calidad de vida al integrar el movimiento corporal, la estimulación mental, la expresión emocional y la interacción social.


Su propuesta nos conduce a una pregunta fundamental: ¿y si bailar fuera mucho más que aprender pasos, dominar una técnica o interpretar una música? ¿Y si, además de una experiencia estética, pudiera convertirse en una forma de cuidar nuestra salud y fortalecer nuestra relación con la vida?


El cuerpo: movimiento, conciencia y bienestar


En una época marcada por el sedentarismo, las prisas y la progresiva desconexión de las personas con su propio cuerpo, el tango ofrece una invitación a recuperar el movimiento como parte esencial de la existencia.


Caminar al compás de la música, cambiar de dirección, coordinar los movimientos, mantener el equilibrio y adaptar el cuerpo a una pareja son acciones que requieren participación física y atención consciente.


La práctica del tango puede contribuir al desarrollo de la coordinación motora, el equilibrio, la movilidad y el control postural. También puede formar parte de una rutina de actividad física adaptada a las capacidades y necesidades de cada persona.


Sin embargo, su valor no reside únicamente en los movimientos que se ejecutan, sino también en la conciencia que se desarrolla al realizarlos. Bailar exige percibir el propio cuerpo, reconocer sus posibilidades, respetar sus límites y encontrar nuevas maneras de habitar el espacio.


El cuerpo deja entonces de ser un simple instrumento que transportamos de un lugar a otro y recupera su condición de protagonista de nuestra experiencia. Cada paso se convierte en una oportunidad para escuchar sus respuestas. Cada desplazamiento exige presencia. Cada pausa recuerda que el movimiento no consiste solamente en avanzar, sino también en reconocer cuándo detenerse, observar y volver a comenzar.


Así, el tango puede representar una vía para acercarse al bienestar físico desde una experiencia que combina actividad, expresión y disfrute.


La mente: atención, memoria y presencia


El tango también plantea un desafío intelectual que merece atención. Recordar secuencias, interpretar el ritmo, anticipar desplazamientos, coordinar movimientos y responder a las señales de otra persona requiere una participación activa de diferentes procesos cognitivos.


La música organiza el tiempo; el cuerpo responde al espacio; la pareja introduce elementos de comunicación y adaptación. Todo ello convierte el baile en una experiencia compleja en la que la atención debe permanecer conectada con el momento presente.


En este sentido, la práctica del tango puede ofrecer oportunidades para ejercitar la memoria, la concentración y la coordinación entre percepción y movimiento.


Pero existe otra dimensión igualmente significativa: la posibilidad de desconectarse, aunque sea temporalmente, de las preocupaciones cotidianas.


Cuando la atención se concentra en la música, el equilibrio, el abrazo y el siguiente paso, la experiencia inmediata adquiere protagonismo. La persona encuentra un espacio en el que puede dejar de ser, por unos instantes, espectadora de sus pensamientos para convertirse en participante activa de su propia experiencia.


Esto no significa que el tango sustituya los tratamientos psicológicos ni que garantice la desaparición de la ansiedad o el malestar emocional. Significa, más bien, que puede formar parte de un estilo de vida orientado al bienestar, ofreciendo experiencias de disfrute, participación y conexión con el presente.


En una sociedad que con frecuencia exige producir, competir y responder a múltiples estímulos, bailar también puede ser una manera de recuperar la atención, el tiempo y la presencia.


El abrazo: un lenguaje que no necesita palabras


Hay un elemento que distingue al tango de muchas otras actividades físicas: el encuentro interpersonal.


El abrazo constituye uno de sus signos más reconocibles, pero su significado va más allá de la forma estética. En el contexto de la danza, puede convertirse en un espacio de comunicación no verbal en el que intervienen la postura, la presión, la distancia, el ritmo y la sensibilidad hacia los movimientos del otro.


Dos personas que bailan deben aprender a escucharse corporalmente. Necesitan reconocer señales, ajustar sus acciones, respetar límites y construir una experiencia compartida. Esta comunicación exige reciprocidad. No basta con ejecutar correctamente una secuencia: es necesario percibir la respuesta de la pareja y adaptar el movimiento a ella.


El tango nos recuerda, de este modo, que la comunicación humana no depende exclusivamente de las palabras. También se expresa mediante la presencia, la atención, el respeto y la capacidad de reconocer a quien tenemos delante.


En un mundo cada vez más conectado por medios digitales, pero no necesariamente más cercano en términos humanos, esta dimensión adquiere una relevancia especial.


El abrazo puede simbolizar acogida, confianza y pertenencia. No constituye una cura universal ni garantiza una experiencia emocional positiva para todas las personas, pero, cuando se vive de manera consensuada, respetuosa y cómoda para ambos, puede formar parte de un encuentro humano significativo. Quizá por eso el tango conserva una capacidad singular para reunir a las personas alrededor de una experiencia compartida.


"Los abrazos son sanadores. Por eso el tango los escogió, para que nunca nos falten."


Esta frase condensa la sensibilidad que atraviesa la propuesta: la convicción de que el bienestar humano no se construye únicamente desde el cuerpo individual, sino también desde los vínculos que somos capaces de establecer.


La dimensión emocional: sentir, expresar y compartir


La música posee una capacidad extraordinaria para evocar recuerdos, despertar emociones y dar forma a sentimientos que no siempre encontramos palabras para expresar.


El tango, con su riqueza melódica, su intensidad interpretativa y su particular manera de relacionarse con el tiempo, ofrece un espacio en el que la experiencia emocional puede encontrar una expresión corporal.


Bailar no exige explicar lo que sentimos. A veces basta con escuchar una melodía, reconocer su ritmo y permitir que el cuerpo responda.


En esa experiencia pueden aparecer la alegría, la nostalgia, la serenidad, la sensibilidad o el deseo de compartir. Cada persona se relaciona con la música desde su propia historia, por lo que el significado del baile no es idéntico para todos. Esta diversidad constituye una de sus riquezas.


El tango no prescribe una emoción determinada ni obliga a vivirla de una manera concreta. Ofrece, en cambio, un marco para explorar la relación entre música, movimiento y expresión personal.


Desde una perspectiva de bienestar, esta posibilidad resulta valiosa porque nos recuerda que la salud integral no se limita a la ausencia de enfermedad. También comprende nuestra capacidad para disfrutar, participar, relacionarnos y encontrar actividades que aporten significado a la vida cotidiana.


La dimensión sociocultural: pertenecer, aprender y construir comunidad


El tango es también una expresión cultural que conecta generaciones, territorios y tradiciones.


Su historia, su música, sus códigos sociales y su evolución artística forman parte de un patrimonio que continúa transformándose a través de quienes lo practican, lo enseñan y lo transmiten.


Participar en una comunidad de tango significa, en muchos casos, compartir un espacio de aprendizaje, desarrollar nuevas habilidades y establecer relaciones con personas de diferentes edades y procedencias.


Las clases, las prácticas y los encuentros de baile pueden favorecer la interacción social y ofrecer oportunidades para combatir el aislamiento, especialmente cuando se integran en iniciativas comunitarias accesibles e inclusivas.


La danza permite que personas con experiencias vitales muy diferentes coincidan en una actividad común. No necesitan compartir una profesión, una historia personal o una visión del mundo para escuchar la misma música y aprender a bailar.


Esta capacidad de encuentro pone de relieve una dimensión esencial del bienestar: nuestra necesidad de sentirnos parte de algo. La participación social puede enriquecer la vida cotidiana, ampliar las redes de apoyo y contribuir a que las personas encuentren nuevos motivos para mantenerse activas.


Por eso, el tango puede considerarse también desde una perspectiva sociocultural: no solo como una expresión individual, sino como una práctica colectiva que crea espacios de convivencia, transmisión cultural y comunicación humana.


Su potencial no depende exclusivamente de la edad o de la experiencia previa. Con adaptaciones apropiadas y una enseñanza sensible a las capacidades de cada participante, puede abrir posibilidades de aprendizaje y disfrute para personas con necesidades diversas.


Una visión integral de la salud


Uno de los aspectos más interesantes de la propuesta de Tango y Salud es la posibilidad de contemplar el bienestar desde una perspectiva que conecta distintas dimensiones de la experiencia humana. El cuerpo se mueve, la mente procesa información, las emociones encuentran vías de expresión y las relaciones sociales adquieren una presencia concreta. Estas dimensiones no funcionan como compartimentos aislados. Se relacionan continuamente y contribuyen, de distintas maneras, a nuestra calidad de vida.


Por eso resulta insuficiente valorar una actividad únicamente por el esfuerzo físico que exige o por la técnica que permite desarrollar. También es importante considerar el significado que tiene para quien la practica, las oportunidades de participación que ofrece y la experiencia humana que hace posible.


El tango reúne muchos de estos elementos en una misma actividad. Su práctica puede combinar ejercicio, aprendizaje, disfrute estético y relación interpersonal, ofreciendo una experiencia especialmente rica para quienes encuentran en la danza una fuente de motivación.


Esto no significa que sus beneficios sean idénticos para todos ni que pueda sustituir la atención sanitaria cuando esta resulta necesaria. Su aportación depende de factores como la condición física, la frecuencia de práctica, la accesibilidad, las preferencias individuales y el entorno en el que se desarrolla.


Precisamente por ello, comprender el tango desde una perspectiva integral permite reconocer tanto sus posibilidades como la importancia de practicarlo de forma segura, adaptada y respetuosa.


El tango como posibilidad para todas las etapas de la vida


El movimiento, la expresión y la necesidad de conexión no pertenecen a una sola generación.


A lo largo de la vida cambian nuestras capacidades, nuestros intereses y nuestras circunstancias, pero continúa existiendo la posibilidad de descubrir actividades que nos permitan aprender, compartir y mantenernos vinculados con el entorno.


El tango puede adaptarse a diferentes etapas vitales mediante variaciones en la intensidad, la duración, la complejidad de los pasos y las características de la enseñanza.


Para algunas personas puede representar una actividad física complementaria; para otras, una oportunidad de aprendizaje artístico, una forma de participación social o un espacio para desarrollar nuevas relaciones.


También puede convertirse en una experiencia que renueve la percepción de las propias capacidades. Aprender algo nuevo, superar una dificultad técnica o descubrir el placer de moverse al compás de la música puede aportar satisfacción y motivación.


No existe una única manera de vivir el tango. Su riqueza reside, en parte, en que admite distintas formas de participación y permite que cada persona encuentre una relación propia con la música, el movimiento y los demás.


Desde esta perspectiva, el tango no es únicamente una herencia cultural que debemos conservar, sino una práctica viva que puede seguir adquiriendo significado en contextos contemporáneos.


Más allá de la danza: una reflexión sobre la vida


En el fondo, hablar de tango y salud es hablar de nuestra manera de relacionarnos con la vida.


Nos recuerda que el bienestar no se construye exclusivamente mediante grandes decisiones, tratamientos o transformaciones extraordinarias. También puede desarrollarse a través de actividades cotidianas que nos invitan a movernos, aprender, compartir y disfrutar.


Bailar exige aceptar que no siempre controlamos todas las variables. La música avanza, la pareja responde, el espacio cambia y cada movimiento requiere una nueva adaptación.


En ese diálogo constante existe una enseñanza que trasciende la técnica: aprender a escuchar, reconocer al otro, respetar los límites y encontrar un equilibrio entre la iniciativa personal y la cooperación.


El tango no elimina las dificultades de la existencia, pero puede ofrecer un espacio para experimentar el movimiento, la expresión y la conexión de una manera distinta.


Su abrazo nos recuerda la importancia de la cercanía. Su música nos invita a escuchar. Sus pasos nos enseñan que avanzar requiere atención, adaptación y confianza. Y su dimensión cultural nos muestra que muchas de las experiencias más significativas de la vida adquieren mayor riqueza cuando se comparten.


Quizá ahí se encuentre una de sus mayores contribuciones al bienestar humano: en reunir, dentro de una misma experiencia, aquello que con frecuencia tratamos por separado. El cuerpo y la mente. La expresión y la escucha. La individualidad y el encuentro. La tradición y la transformación.


Una invitación a redescubrir el bienestar


Tango y Salud: Beneficios fisiológicos, mentales y socioculturales propone ampliar nuestra manera de comprender la danza y su relación con la calidad de vida.


A través de una mirada que integra movimiento, actividad mental, expresión emocional y participación social, la obra invita a considerar el tango como algo más que una disciplina artística: como una práctica capaz de ofrecer oportunidades de bienestar y encuentro humano.


Su mensaje conecta con una necesidad permanente: encontrar formas de vivir que no se limiten a cumplir obligaciones, sino que también nos permitan sentir, compartir y participar activamente en nuestro entorno.


Porque la salud no es únicamente una cuestión de cifras, diagnósticos o capacidades físicas. También está relacionada con la manera en que habitamos nuestro cuerpo, nos vinculamos con otras personas y encontramos espacios para desarrollar nuestras posibilidades.


El tango no tiene todas las respuestas, pero puede abrir una puerta hacia nuevas preguntas sobre el movimiento, la cultura y la vida en común.


Tal vez la verdadera esencia del tango no se encuentre solamente en sus pasos, sino en todo aquello que sucede entre dos personas cuando la música comienza, el cuerpo escucha y el abrazo convierte el movimiento en encuentro, en idioma universal.











 
 
 

6 comentarios


Fabiana
02 oct

Genial. Lo recomiendo muchísimo.

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Pathy Torres
01 oct

Gracias por tan beneficiosa aportación es fascinante, interesante y saludable👍🙏🌷🌺❤️❤️❤️❤️❤️❤️🥰

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Day
01 oct

Sigamos bailando compañero. El Tango es vida.

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Invitado
01 oct

La mejor decisión que tome en mi vida. Se los recomiendo a todos!!!!

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Invitado
01 oct

Muy interesante, ademas no es solo el hecho de bailar es que conectas de nuevo contigo y con los q comparten ese momento.

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